Aquí dejo un artículo que la periodista y futura doctora en comunicación social, cambio y desarrollo Isabel Cañas Cenzano nos ha facilitado para el blog. Ella realiza en "Benarés, la ciudad de sandalias olvidadas" una descripción muy evocadora de la ciudad india de Benarés, ofreciéndonos una mezcla de imagen sorprendente del lugar y función mejorable de ésta, considerando ámbitos de actividades relacionadas con el turismo, el tráfico, las condiciones higiénicas y el urbanismo. Se produce una relación evidente entre estos dos aspectos de la ciudad en el hecho de que lo que para nosotros es imagen, para su población es función, sobre todo si consideramos el rito funerario de los hindúes.
"Namasté" Isabel por haber contribuido al desarrollo de este blog con esta interesantísima descripción. "Namasté" también por haberlo hecho de una forma tan amable y puntual.
Mostrando entradas con la etiqueta colaboraciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colaboraciones. Mostrar todas las entradas
11 ene 2011
Colaboración especial: Imagen de una ciudad desde el punto de vista de una periodista
Etiquetas:
Benarés,
ciudad sagrada,
ciudades,
colaboraciones,
función,
Ganges,
Ghats,
hinduísmo,
imagen,
incineración,
India,
muertos,
olvidados,
olvido,
peregrinos,
periodismo,
rito funerario,
sandalias
18 dic 2010
Colaboración especial: Ciudad funcional desde el punto de vista de una psicóloga
El siguiente artículo es cortesía de una gran amiga, a la cual por mucho que pase el tiempo y a pesar de la distancia que nos separa siempre tengo presente. Ella es estudiante de Psicología y nos puede ofrecer una visión muy interesante acerca de lo que es una ciudad funcional. Desde el otro lado del Atlántico, envío mis agradecimientos.
"La ciudad funcional: Colaboración especial
Considero que una ciudad es un área geográfica con límites definidos, habitada por personas que se rigen por leyes y normas comunes a todos, las cuales dan a los ciudadanos derechos y obligaciones. Los habitantes de una ciudad tienen en común la idiosincrasia, costumbres, tradiciones y folklore. La ciudad sirve al ciudadano a través de la infraestructura que satisface sus necesidades.
Una ciudad funcional es aquella que da respuesta a las necesidades de todos los ciudadanos por igual, incluyendo servicios, infraestructura, viviendas, hospitales, escuelas, transporte y áreas de esparcimiento. Debe, además, contar con los medios necesarios para el normal desenvolvimiento de personas con capacidades diferentes, como semáforos para no videntes y rampas para sillas de ruedas.
Como estudiante de Psicología, considero que una ciudad destacable con respecto al manejo y promoción de la Salud Mental es la Ciudad de San Luis en la República Argentina. Los hospitales y clínicas de Salud Mental, tanto privados como públicos, se encuentran muy bien administrados y la recuperación de los pacientes y su reinserción en la sociedad se produce de manera eficaz y en altos porcentajes. También se realizan numerosas campañas de prevención de trastornos mentales, tales como las adicciones. En esta ciudad se encuentra el complejo sanitario San Luis, cuatro hospitales de día, un hospital de salud mental y 26 salas de salud de carácter público distribuidas en toda la ciudad. Es importante mencionar, además, que el índice de analfabetismo es sólo del 2,08%, y que la ciudad se destaca por su exclusividad en conexiones a Internet, las cuales proveen a todo el aglomerado de WiFi gratis.
Si tengo que elegir tres atributos de calidad de vida en la ciudad que quisiera para vivir, el primero que tomaría en cuenta para elegir en qué ciudad vivir es el costo de vida y de la alimentación, en segundo lugar la educación y en tercer lugar el cuidado de la salud y la sanidad pública. El primer atributo está muy relacionado con el salario, ya que si el costo de vida es alto pero los salarios también lo son, es posible llevar una buena vida, accediendo a todos los servicios necesarios. Con respecto a la educación, considero que es sumamente importante ya que de ella depende la calidad de profesionales que trabajen en la ciudad, así como también la de sus gobernantes. Por último, como futura profesional de la salud, considero que el cuidado de ésta es de vital importancia para otorgar la máxima calidad de vida a los ciudadanos.
Con respecto a mi ciudad, Corrientes (Argentina), considero que hay numerosos aspectos que deben mejorarse. Partiendo de lo mencionado anteriormente, la relación entre el costo de vida y los salarios no es favorable, ya que el precio de los alimentos y los servicios supera a los salarios. En segundo lugar, tanto la educación como la salud pública se encuentran muy desvalorizadas y no se les destinan fondos suficientes. También presenta numerosas deficiencias en cuanto a algunos servicios, como ser la electricidad, ya que, sobre todo durante el verano, los transformadores de energía sufren averías dejando sin electricidad a un amplio sector de la ciudad. Por último, considero que deberían refaccionarse los accesos para discapacitados de los edificios públicos y privados, e instalarse semáforos para no videntes.
Macarena Aquino
Estudiante de Psicología"
Etiquetas:
Argentina,
calidad,
ciudades,
clínicas,
colaboraciones,
Corrientes,
costo de vida,
educación,
electricidad,
función,
hospitales,
minusválidos,
Psicología,
Salud Mental,
salud pública,
San Luis
16 dic 2010
Colaboración especial: Ciudad funcional desde el punto de vista de una médica
Cuento en esta ocasión con el escrito de una gran persona a la vez que buena estudiante y seguramente buena profesional en el ámbito sanitario en el futuro. Un saludo para ella y mis agradecimientos.
"La ciudad funcional: Colaboración especial
Una ciudad pienso que es simplemente un lugar donde vivir, no demasiado complicado ni sofisticado, más bien espontáneo, nacido de las necesidades de las personas que decidieron vivir en dicho lugar.
Una ciudad funcional sería una ciudad que “funcione”, y por tanto tenga una buena adaptabilidad, donde se satisfagan unas necesidades mínimas como son la alimentación, la vestimenta, la vida sana, la nutrición cultural, el oficio, los estudios, etc.… Es decir un lugar hecho espontáneamente donde hubiese supermercados, tiendas, espacios verdes, hospitales, teatros, cines, industrias, oficinas, universidades…, una buena comunicación (transporte público, red de carreteras), así como unos buenos servicios (llegada de internet, gas natural…).
En general pienso que las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, pueden ser fácilmente adecuadas por su situación en la economía, comunicaciones o gobierno del país. Si una ciudad de este calibre no le es útil a sus ciudadanos pierde todo su carácter, se degrada y termina por no ser tan importante en los ámbitos anteriormente citados. Madrid, por ejemplo, tiene dos grandes universidades que a nivel nacional son importantísimas, en las que se pueden cursar la mayor parte de las carreras si no todas, es por tanto un referente para el resto de España, y es hacia donde migran muchos estudiantes de otros lugares del país; cumple así con lo que se espera de ella, ser el centro en funciones del país. Si una ciudad como esta no fuese capaz de responder de este modo, se hundiría, perdería habitantes y no tendría mucho sentido que fuese el centro de nada. Así, a mí me parece que por definición “una gran ciudad es una gran ciudad”; o, dicho de otro modo, una ciudad a la que se le otorgan responsabilidades, o crece y se muestra funcional aun siéndolo previamente, o se hunde y deja de tener dichas responsabilidades oficiales. Evidentemente todo es mejorable, o muy mejorable, sin embargo, destacan las mejores, a las cuales más se les demanda.
De los atributos que puede tener una ciudad yo elegiría: primero, la seguridad ciudadana; segundo, el cuidado de la salud y la sanidad pública; y en tercer lugar, la educación. Los elijo así porque pienso que cubren las necesidades primarias, no son las que más me interesan, pero su carencia sí produciría abundante turbación.
De mi ciudad, Aranjuez, cambiaría principalmente los transportes, la cercanía a otras ciudades, la educación, los espacios y actividades culturales y los espacios comerciales textiles.
Si enfocamos la ciudad desde un punto de vista médico es visible la disparidad entre unas y otras ciudades, pienso que no es tan preciso mejorar mucho una ciudad, sino equipararlas todas en la medida de lo posible. Por ejemplo, una máquina para hacer electrocardiogramas nos proporciona mucha información en ciertas alteraciones cardiacas, siendo muy barata la prueba, es decir, es una prueba básica que puede ayudar mucho para la salud del enfermo, sin embargo, en muchos pueblos (más que ciudades), no se dispone de dicho aparato, mientras en otras ciudades (hospitales) se disponen de aparatos caros (por ejemplo técnicas de ablación para supresión de tumores) que aún no están lo suficientemente aceptados entre la sociedad médica.
Desde mi humilde posición pienso no es necesaria la centralización médica, sino más bien la distribución adecuada, accesible y equitativa para todos de un servicio tan importante, básico y preocupante como es la salud.
Yo creo que otro aspecto de importancia en este campo es la profundización en un modelo psicosocial frente al actual modelo biomédico. Desde siempre se ha llevado a la práctica el modelo biomédico, en el cual priman la tecnología, la técnica, el saber… sin importar tanto la humanidad con el paciente y todos los valores adyacentes. Se oyen voces desde hace unos años en defensa del modelo psicosocial, ¿pero cómo llevarlo a la práctica si la estructura, entre otras, ciudadana, no se presta a ello? Tal vez estemos hablando de una revolución sanitaria inviable, pero si buscamos la excelencia es necesario ahondar en lo que supondría ofrecer todos los esfuerzos humanos al paciente, se trataría de crear vínculos, por ejemplo movilizándose, tal vez, el médico a los hogares más que el enfermo al hospital, tantas veces como sea necesario; repito que esto es impensable hoy en día, pero no es ninguna absurdez entendiendo lo muy perjudicial que es ingresar en un hospital para muchos pacientes a los cuales la iatrogenia involuntaria termina abocándoles en un círculo vicioso sin salida, la cual se concluye con depresiones, padecimientos innecesarios (infección nosocomial, sepsis, fracturas de cadera,…) o incluso la muerte. Para que esto pudiese ser posible sería necesaria una estructura diferente a la actual, donde el médico se encargara de visitar una serie de barrios que le fueran asignados previamente. Supondría esto recuperar el sentido estricto del “médico de cabecera”.
Por último, sólo me queda señalar la gran falta de centros de atención médica psíquica. Las demandas no sólo no están cubiertas, sino que además se trata de evitar el tema. La construcción de un nuevo hospital es una gran noticia, pero no parece ser así con centros de ayuda para enfermos mentales. Tener un familiar con un problema de este tipo sin poder encontrar ayuda para ello supone un gran estrés, una tragedia vivida al segundo, sin tener medios ni conocimientos para afrontarla. Debemos estar lejos de aquellas épocas en las que a los “locos” se les internaban en centros en los que se les maltrataba, pero no por ello renunciar al cuidado de estas personas, de las cuales bien podría decirse que son las más marginadas de la sociedad. Es tal vez esta, una carencia importantísima de casi todas las ciudades españolas.
Estudiante de Medicina"
Etiquetas:
ablación,
Aranjuez,
Barcelona,
ciudades,
colaboraciones,
electrocardiogramas,
función,
hospitales,
Madrid,
Medicina,
modelo biomédico,
modelo psicosocial,
necesidades primarias,
Salud Mental
14 dic 2010
Colaboración especial: Ciudad funcional desde el punto de vista del Derecho
En esta ocasión cuento con la inestimable colaboración de Mario Crespo, Licenciado en Derecho, quien ha tenido la amabilidad de realizar para este blog un artículo que en mi opinión tiene todo lo bueno que un escrito podría tener, tanto en el contenido como en la forma. Desde aquí mis agradiecimientos, y espero que el lector lo disfrute tanto como yo al leerlo.
"Debajo de los adoquines
"Debajo de los adoquines
Cuando San Agustín quiso expresar en una metáfora la contraposición entre el mundo pagano y el cristianismo, no habló de “aldea”, ni de “país”, ni siquiera de “mundo”. Habló de ciudades: una ciudad celestial opuesta a la ciudad terrena como símbolos de dos concepciones de la existencia. Ya siglos antes los filósofos griegos habían plasmado sus ideas sobre el hombre en ciudades y no en unidades humanas más grandes ni más pequeñas. Cuando los socialistas utópicos del XIX quisieron cambiar el mundo, no imaginaron revoluciones mundiales, sino ciudades perfectas: los falansterios. La ciudad siempre ha sido, como vemos, metáfora del mundo: un mundo pequeño, amurallado, proclive a experimentos y utopías.
A pesar de los esfuerzos por “pensar la ciudad”, no resulta fácil definirla. En la Edad Media europea, obviando la complicada clasificación de poblaciones, una ciudad tenía casi siempre dos elementos: una catedral y una muralla. La catedral expresaba la aspiración máxima de la ciudad: era, casi siempre, la torre más alta de la urbe y, a través de ella, toda la población miraba al Cielo. La muralla acotaba la ciudad, expresando su sentimiento de solidaridad y defensa: más allá de las rencillas, la población se abrazaba frente a los enemigos externos, preparándose para sobrevivir a un asedio. Si aplicamos estos dos elementos a la ciudad actual, podemos definirla como aquel asentamiento poblacional de gran tamaño con sentimiento de comunidad (muralla) y unos valores comunes (catedral). Hoy no es sencillo encontrar ciudades en el sentido medieval del término: la pluralidad y la suma de grupos humanos de diversas procedencias lo complican. Pero en indicios actuales como la afición local por un equipo de fútbol, o en la unión de los madrileños ante la candidatura olímpica, se adivina esa vieja concepción de la ciudad como algo más que un conjunto de viviendas.
Una ciudad funcional, por consiguiente, será aquella que sepa ser una comunidad humana: una suma de personas y de familias, no de edificios. Será funcional una población donde la sociedad civil pueda desarrollar sus expectativas y valores, Y, por el contrario, una ciudad en la que cada familia viva recluida en su casa y las únicas actividades sean las promovidas por el Ayuntamiento, será una ciudad muerta. O peor aún: no será ciudad. Porque no será una comunidad de personas, sino una suma de aceras, calles, viviendas, semáforos, coches, colegios y habitantes: como un cuerpo sin esqueleto. donde cada día la vida se exprese en iniciativas sociales.
Quien escribe estas líneas ha repartido su vida entre dos ciudades muy diferentes: una de provincias, pequeña, de sabor medieval; y la capital de España, con sus rascacielos y sus contrastes. Comparando ambas podemos establecer algunos criterios concretos de la ciudad funcional: ¿cuál ofrece más calidad de vida? A modo de panorámica, la ciudad pequeña es más homogénea; eso permite conservar mejor el sentimiento de unidad y de tradición. Sin embargo, la menor presencia de inmigrantes acentúa el gran problema de la Europa de hoy: la natalidad decreciente que, de continuar así, convertirá el continente en un geriátrico a gran escala. Madrid es más diversa, más inabarcable: desde el Retiro hasta los barrios más humildes se escurren muchos modos de vivir. En ocasiones las diferencias son tan evidentes que cuesta percibir un sentido de unión. Pero, a la inversa, los inmigrantes aportan juventud y vida, y la mayor población favorece la vida asociativa.
Desde el punto de vista puramente material también hay contrastes. La ciudad de provincias puede recorrerse a pie, es abarcable y más amable para el peatón. La capital, a pesar de su envidiable red de transporte público, sufre las consecuencias medioambientales de la vida industrial y comercial: tráfico abundante, contaminación acústica, olores. Otro elemento para poner en la balanza.
Una ciudad ha de tener sabor propio, singularidad. Resulta empobrecedor que en el centro de Madrid un viajero pueda encontrar los mismos comercios impersonales, las mismas franquicias de ropa, los mismos restaurantes que en el centro de cualquier otra ciudad europea. Las viejas murallas, cuando están en pie, ya no tienen la función defensiva de antaño: no se trata de disfrutar de una ciudad aislada como un museo de tiempos pasados. El intercambio cultural enriquece. Pero no puede conducir a generar ciudades idénticas, pues eso conduce, a la larga, a la ciudad sin vida de la que hablábamos hace unos párrafos.
¿Y qué ocurre con la vida social y cultural? Una capital puede ofrecer un amplio abanico de actividades: desde los amantes de la música sinfónica hasta los aficionados al hip-hop, pasando por gustos tan respetables como el teatro vanguardista o el guiñol, pueden encontrar respuesta a sus intereses. Empero, a veces la maraña de actividades impide una visión comprensiva: cuesta ver el sentimiento de ciudad. En una población pequeña, las actividades son menores en variedad y en número, pero durante determinados momentos del año, como las fiestas tradicionales, casi todos los ciudadanos se unen en torno a unos determinados actos, impulsando la vida comunitaria.
Como hemos visto, articular una ciudad funcional depende de muchos factores: el urbanismo, la arquitectura, la programación cultural… pero también del Derecho. Al jurista corresponde reglamentar sin invadir la iniciativa privada; garantizar la convivencia sin construir una campana de cristal que asfixie las ideas de la sociedad civil (asociaciones, parroquias, clubes, fundaciones). El Ayuntamiento no puede ser el protagonista de la vida municipal: ese papel corresponde a los ciudadanos. Y eso ha de plasmarse en una normativa que no caiga en la tentación del intervencionismo excesivo.
Este caleidoscopio de variables, unidas a otras, como la necesaria presencia de zonas verdes, la herencia histórica o la calidad y frecuencia de transportes públicos configuran una ciudad más habitable, más funcional. Si bien hemos de notar que esta cualidad es eminentemente subjetiva, y en ella influyen los gustos y preferencias del habitante.
Hoy el mundo se desarrolla en ciudades: la vida política, económica, social y cultural se forja en las metrópolis, al tiempo que una parte creciente de la Humanidad vive en áreas urbanas. Debemos seguir “pensando la ciudad”, en sus múltiples aspectos, no sólo los materiales. Los rebeldes sin causa de mayo del 68 proclamaban que debajo de los adoquines estaba la playa. Pero, en realidad, bajo los adoquines de la ciudad se esconden los principios que la edificaron, los valores sociales de la comunidad humana. Es estéril pensar sobre la ciudad como lugar físico si no nos planteamos antes qué tipo de sociedad va a habitarla y qué valores van a discurrir debajo de las aceras.
Mario Crespo
Licenciado en Derecho "
Mario Crespo
Licenciado en Derecho "
Etiquetas:
calidad,
catedral,
ciudad celestial,
ciudades,
ciudades muertas,
colaboraciones,
comunidad,
Derecho,
falansterios,
función,
funcional,
griegos,
Madrid,
Mario Crespo,
muralla,
sociología,
valores
9 dic 2010
Colaboración especial: Ciudad funcional desde el punto de vista de una arquitecta
Aquí dejo un artículo que una estudiante de Arquitectura amablemente ha aceptado elaborar para este blog y que nos puede ofrecer una visión distinta a la que podemos tener futuros profesionales de la comunicación o de cualquier otro ámbito al que el lector pertenezca. Me pareció enriquecedor contar con una colaboración como esta y desde aquí agradezco de nuevo a la autora el empleo de su tiempo.
"La ciudad funcional: Colaboración especial
1- ¿Cuál es tu concepto de ciudad?
Resulta difícil definir un concepto de ciudad que abarque todos los aspectos que la constituyen, ya sean sociales, culturales, económicos, políticos, físicos, espaciales, ambientales,…
Resulta difícil definir un concepto de ciudad que abarque todos los aspectos que la constituyen, ya sean sociales, culturales, económicos, políticos, físicos, espaciales, ambientales,…
Se suele definir como el “conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas”, considerando a la ciudad como “lo urbano, en oposición a lo rural”.
Pero creo que la palabra ciudad abarca mucho más que eso. Además, considero que es un lugar de intercambio donde ocurren la mayoría de las relaciones sociales. Una estructura en el espacio organizada para la vida colectiva, donde se llevan a cabo una multiplicidad de actos relacionados con el habitar, tanto individual como comunitario, que existe como concepto porque nosotros formamos parte de él y lo definimos.
2- ¿Qué sería para ti una ciudad funcional?
Según la Real Academia Española, se define funcional como “todo aquello en cuyo diseño u organización se ha atendido, sobre todo, a la facilidad, utilidad y comodidad de su empleo”; “Dicho de una obra o de una técnica: Eficazmente adecuada a sus fines”.
Aún a riesgo de equivocarme, para mí la ciudad funcional sería aquella que contara con la organización espacial adecuada, así como con los criterios de urbanismo sostenibles para el mejor desarrollo de la misma en el futuro. Es decir, aquella ciudad que contara con una base urbanística provista desde el proyecto y la planificación, que facilite y mantenga una relación con aquellos que utilizan ese mismo ambiente, así como con el conjunto de acciones y fines que los usuarios quieran poner en práctica.
3- Desde el punto de vista de tu ámbito académico, ¿podrías mencionar alguna ciudad que destacara en funcionalidad, por ser útil a sus ciudadanos y estar perfectamente planificada y/o gestionada?
Todas las ciudades de nueva creación, así como las que se han ido creando por superposición de tramas a lo largo de la historia, han pretendido alcanzar este ideal llamado funcionalidad.
Existen múltiples ejemplos de ciudades de nueva creación cuyo diseño parte de unos postulados para conseguir estar perfectamente planificadas y gestionadas. Pero la buena gestión de la ciudad no creo que se consiga sólo con la actuación de uno o varios urbanistas que diseñen los trazados principales de la misma y redacten las leyes de cómo construirla (Planes Generales), sino por un conjunto de personas que deben seguir trabajando día a día teniendo en cuenta todos aquellos factores que rigen y gestionan la ciudad, además de todo aquello relacionado con la cultura y la educación de sus habitantes para que la ciudad siga su proceso de avance.
Históricamente, ya en el siglo VI a. de C., los griegos hablaban de la polis (ciudad). Más tarde, los romanos, asumieron gran parte de la cultura griega, pero principalmente se dedicaron a crear todas las infraestructuras, servicios y vías de comunicación que hacían que mejorase la vida en la ciudad: caminos, acueductos, puentes, termas…
En la Edad Moderna, en Italia, cuna del Renacimiento, se propusieron diseños de ciudades ideales basadas en las premisas de Vitrubio que, aunque solo se siguieron en contadas ocasiones, como en Palmanova, dieron origen a una nueva disciplina, el urbanismo.
Otro ejemplo de una ciudad de las más recientes construidas en el mundo, en la cual, para su diseño, no se partió de asentamientos históricamente ya habitados y que en 1987 la Unesco declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad, siendo la única ciudad construida en el siglo XX que recibiera este honor, es Brasilia.
![]() |
| Ciudad de Palmanova |
Otro ejemplo de una ciudad de las más recientes construidas en el mundo, en la cual, para su diseño, no se partió de asentamientos históricamente ya habitados y que en 1987 la Unesco declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad, siendo la única ciudad construida en el siglo XX que recibiera este honor, es Brasilia.
![]() |
| Ciudad de Brasilia |
En 1955, el presidente de Brasil, Juscelino Kubitschek, decide el traslado de la sede del poder de Río de Janeiro a Brasilia. En el espacio de cinco años, se erige la nueva capital federal, obra del urbanista Lucio Costa y del arquitecto Oscar Niemeyer.
El plano, trazado según los principios heredados del famoso arquitecto Le Corbusier, se basa en un reparto racional de las actividades urbanas. Se concibe la ciudad a partir de dos ejes perpendiculares con forma de avión, en los que el mayor, orientado según el eje norte-sur, es curvo y pertenece a la zona comercial y residencial, donde los edificios se agrupan en sectores por manzanas cuadradas. El eje principal este-oeste, de 6 km, muy ancho (350 m), está reservado a las actividades administrativas.
![]() |
Imágenes de edificios de Brasilia (Arquitecto: Oscar Niemeyer) |
Para finalizar, un ejemplo español de los años 50 a menor escala, el poblado de Esquivel (Sevilla) para el Instituto Nacional de Colonización.
![]() |
| Pueblo de Esquivel |
Proyecto del arquitecto gallego Alejandro de la Sota, el pueblo se organiza simétricamente en torno a un eje principal. Al inicio del mismo se encuentran el Ayuntamiento y la Iglesia, y a continuación la primera hilera de casas, ‘las fuerzas vivas del pueblo’, como son la casa del médico, del cura… Seguidamente se expande un trazado de calles organicista que no tienen una fuga ilimitada, sino que el trazado curvo de las calles delimita y crea un ambiente cercano, de pueblo. Las casas tenían su propio patio para que pudieran guardar a sus animales, pero cada una tenía sus propios acabados (cerrajerías, tejas, etc), lo que se traduce, por parte del proyectista, en un sentimiento de humanización al espacio. El eje principal del pueblo finaliza en una plaza que conecta con la carretera.
Como hemos visto, De la Sota se preocupó de darle una escala humana que favoreciera la convivencia (las casas constaban de una planta, tenían patio, se diferenciaban unas de otras,…). El propio arquitecto afirmó que al abordar el proyecto de Esquivel, se propuso olvidar lo que sabía y aprender "de los que siempre hicieron los pueblos, y por cierto que los hicieron de maravilla: los albañiles y maestros de obras pueblerinos".
4- De estos atributos de la calidad de vida en las ciudades, cuáles tres de estos dieciséis elegirías para vivir:
1) El medio ambiente/ La contaminación
2) La atmósfera/ La paz y tranquilidad
3) El empleo
4) El precio de la vivienda
5) El costo de vida/ El costo de la alimentación
6) El cuidado de la salud/ La sanidad pública
7) La seguridad ciudadana
8) El transporte público/ El tráfico
9) La educación
10) El entretenimiento
11) La economía/ El clima empresarial
12) El arte/ La cultura
13) El espacio comercial
14) La proximidad a los proveedores/ Al mercado
15) Los salarios
16) El clima
Personalmente, sin pensar en una ciudad excesivamente grande, donde lo principal serían las infraestructuras, creo que serían:
1. La sanidad pública y la educación.
2. La seguridad ciudadana y el medio ambiente/ la contaminación.
3. El transporte público/ El tráfico.
5- ¿Qué cambiarías en tu ciudad?
Creo que la mayoría de la gente cambiaría muchas cosas de su ciudad, las típicas quejas como son el arreglo de cierta calle, la mejora de ciertos edificios, la posible falta de transporte público, el ruido nocturno de bares y discotecas, la falta de equipamientos o de viviendas, la necesidad de un parque para los niños, la falta de seguridad en ciertas calles, la sanidad pública… pero también pienso que lo más importante no solamente es decir que cambiaríamos, sino de qué manera se podría mejorar. Lo difícil es acertar con esa solución.
No obstante, antes de tener que llegar a buscar soluciones, sobretodo es necesario que el ciudadano (como miembro de ese proceso de avance de la ciudad que anteriormente me refería) sea más consciente de la importancia de su modo de actuar y se mentalice de que como miembro de ese hecho colectivo que es la ciudad, debe cuidarla y respetarla, para que de ese modo se consiga la ciudad funcional.
S.S.R.
Estudiante de Arquitectura."
Etiquetas:
Alejandro de la Sota,
Arquitectura,
Brasilia,
ciudades,
colaboraciones,
Esquivel,
función,
Le Corbusier,
Oscar Niemeyer,
Palmanova,
Planes Generales,
sostenibilidad,
urbanismo,
Vitrubio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



